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27 oct 2016

Riquelme volvió a pisar la Bombonera y habló de todo

















El ídolo de Boca habló con el programa Doble Cinco, de TyC Sports, y tocó diferentes puntos.

Sobre sus sensaciones al volver a pisar el Templo, el patio de su casa: "Siento mucha alegría de volver a estar en La Bombonera. Cuando pasé por Parque Lezama me transpiraban las manos, era una cosa rara. Para mí es hermoso llegar al portón, tocar bocina y que la gente de Seguridad se ponga contenta y me dé un abrazo. Me puse esta campera de Boca porque me sale natural al estar acá. Si tengo que caminar por La Bombonera me tengo que poner los colores de Boca. Tengo la suerte de decir que soy hincha desde que nací. Y tengo la conciencia de que todo lo que viví, me superó. He cumplido todos los sueños que tenía, y hoy disfruto mi vida, la que tengo".

Sobre el hincha: "Lo más importante es que el hincha de Boca me valoró siempre. Debuté contra Unión y me ovacionaron; me fui contra Lanús y me ovacionaron. Me quieren mucho, ¿no? Lo único que me dicen es 'Vení, volvé, por favor'. No sé, caeré simpático. Me dieron más de lo que yo les di".

Sobre Tevez: "Es el mejor del fútbol argentino. Es normal que nos sorprenda que no saque ventajas, pero es un trabajo de equipo. Él está en un equipo que se está acomodando, y esperemos que lo haga rápido para que pueda dar lo mejor de sí. Carlitos necesita volantes, laterales... Y este Boca no los tiene".

Sobre Messi: "Tenemos al mejor del mundo en la Selección, que es Lionel Messi. Es normal que cuando juegue seamos un equipo fuerte y cuando no, uno normal. Esperemos que no se lesione, porque cuando pasa Argentina es un equipo al que le puede ganar cualquiera. Todos tenemos la ilusión de que Messi nos haga ganar un Mundial".

Sobre Bianchi: "Hoy valoramos más lo que ganamos con Bianchi. Es el mejor director técnico de la historia. Ganó tres Intercontinentales, dos al Milan y una al Real Madrid. No va a haber otro. Además era un ejemplo como persona, lo encontrabas temprano, siete de la mañana, haciendo entrenar a los suplentes. Llegaba primero y se iba último. Era un ejemplo".

Sobre Palermo: "Nosotros tuvimos una buena relación. Nunca nos insultamos ni nos peleábamos, teníamos mucho respeto el uno al otro. Y teníamos al que terminó siendo el mejor nueve del fútbol argentino en los últimos treinta años, nos hizo ganar muchas cosas".

Sobre La Bombonera: "Es la más linda. Tenemos que hacer que la Selección juegue acá. Nosotros podemos clasificar acá. Nos podemos clasificar fácil acá. Si un loco puede hacer una cancha para cien mil personas y que la cancha se mueva, que lo haga. La gente se ponía a cantar y nosotros sabíamos que, aunque jugáramos mal, un gol íbamos a meter. Tiene eso La Bombonera. Cualquier estadio que hagan, le va a quedar chico para la gente de Boca. Y si van a hacer uno nuevo, que hagan uno que se mueva como se mueve éste, porque sino vamos a perder una ventaja importante. Y este es el patio de mi casa. Hasta que un jugador juegue más de doscientos seis partidos acá, seguirá siendo el patio de mi casa".

Sobre Angelici: "Yo a Angelici le había pedido que no echara a Falcioni. Me había dicho en la cara 'El DT se tiene que ir'. Es raro que hoy diga que se apuró en echarlo. Pero el tiempo pone las cosas en su lugar, por algo después nadie dijo nada, por algo estoy tranquilo".

Sobre el Mundial del 2010: "No estaba de acuerdo con el entrenador que estaba en ese momento y me tocó ver el Mundial por televisión; hice lo que tenía que hacer y me perdí un Mundial. Pero a mí me criaron de una forma simple y no puedo ir en contra de eso. Creo que las cosas quedaron claras".

Sobre los Superclásicos: "Cuando llegaban no dormía, me imaginaba el partido, el pase para que sea gol que iba a hacer. Tuve suerte. Por ahí si hacía el mismo caño que el de a Yepes en otro partido no se comentaba tanto. Y en el último, en el tirolibre, antes de patearlo, le dije a Insúa que festeje, que va a ser gol. Me mandó a cagar después". 

Su mejor tirolibre: "El mejor fue contra Cúcuta, fue el más lindo. Yo ya sabía que iba a ser gol cuando lo pateé".

Su mejor pase: "El mejor pase gol fue contra Belgrano, el gol lo hizo el pelado Pérez. Después está uno de Palermo contra San Lorenzo, tres días después de ganarle al Madrid".


Y así se despidió, una vez más: "Espero no haber dicho tantas pavadas. Les mando un beso a todos los hinchas de Boca y espero que lo hayan disfrutado".


18 may 2016

Riquelme habló de su despedida, Osvaldo, Nacional, Guillermo y Tevez

Riquelme le concedió una entrevista a Fox Sports Radio del Sur, en la que tocó diversos temas.

Para empezar, se refirió a su visita al presidente de la República Argentina: "Pasamos lindos momentos con el presidente. Lo invité a mi despedida y dijo que va a estar".

Sobre su partido despedida, contó: "Tengo muchos nervios. Quiero que los hinchas y los invitados lo disfruten mucho. Trato de ser respetuoso siempre y pedí permiso para usar la Bombonera; por suerte me dijeron que sí".

"Lo más apropiado es que lo haga en las vacaciones de junio, donde todos estén de vacaciones y no se use la cancha. El partido podría hacerse en junio del 2017", siguió diciendo. "En junio es mi cumpleaños y sería el momento ideal".

Por otro lado, hizo alusión al choque que disputará mañana Boca, ante Nacional por la vuelta de los cuartos de final de la Libertadores: "Boca mañana gana. Es local, marcó un gol de visitante... hay que tener confianza. A Boca se le encaminó todo para llegar hasta la final de la copa", opinó. Y agregó: "La Bombonera es diferente cuando Boca juega por la copa. La gente ayuda".

"No voy a ir a la cancha", explicó. "Mi hijo sí. Yo miro al partido por la tele y bajo el volúmen; elijo quién juega bien y quién mal, porque a lo mejor el cuatro juega bien y el tres es un desastre, pero como el tres le cae mejor a la prensa, eligen al tres".

"Hay que agradecerle al anterior DT porque nos hizo festejar", expresó Román. "Al actual DT hay que agradecerle por haber ganado todo y hay que dejarlo trabajar tranquilo".

Sobre Tevez, manifestó: "Tevez saca ventaja en el fútbol nuestro. Hay jugadores que no juegan mal nunca. Los demás mejoraron y eso hace que Tevez hoy te sea importante. Él es como Messi en la Selección; con él tenemos muchas chances de ganar la copa. Si se lesiona, la tendremos complicada".

"Osvaldo es un gran jugador; por algo jugó en Italia. No puedo opinar de lo que pasó en el vestuario", tiró. "Para mí el vestuario es como mi casa. Si discuto con mi hermano no quiero que se entere el vecino. Tiene que quedar ahí".

Por último, volvió a hablar sobre su despedida: "Ojalá nunca llegue ese día; será la última vez que entre a La Bombonera como futbolista. Trataré de disfrutarlo mucho. Y Bianchi no puede faltar, es como mi papá. Tuve la suerte de jugar con grandes jugadores y espero que los que vayan la pasen de la mejor manera".

"Cuando sepa la fecha y se vendan las entradas, voy a nombrar a los muchachos que jueguen", cerró el Último 10.

Citas textuales: @La12Tuittera


1 abr 2016

Bianchi: "Riquelme es el mejor jugador de la historia de Boca"

El técnico más ganador de Boca, Carlos Bianchi, habló con ESPN y se refirió a Juan Román Riquelme.
"Román es el mejor jugador de la historia de Boca", dijo el exentrenador del Xeneize. "Es un jugador tremendo. Es de esos jugadores que da gusto verlo y que uno no quiere que se termine nunca, pero desgraciadamente los años pasan y te marcan los límites".
Además, hizo alusión a Boca Juniors, el club con el que conquistó el mundo no una, sino dos veces (en el 2000 ante el Real Madrid y en el 2003 frente al Milan): "Los hinchas de Boca son como los chinos: por cada uno que muere, nacen dos. Una vez una persona me dijo '¿Sabés lo que es ser técnico de la Selección? Tenés a todo el mundo atrás', y yo le dije 'Sí, pero cada 45 días. En Boca es todos los días. Ponete a pensar que hay 18 millones de argentinos que están pensando todos los días en Boca'".



30 mar 2016

Excelente anécdota de Riquelme, Bianchi y Figo

En una entrevista que le concedió Román al programa Animales Sueltos en el año 2012, con Alejandro Fantino, el ídolo de Boca contó una excelente anécdota en la Intercontinental 2000.

Extractos textuales:

Fantino: ¿Y qué te pasaba a vos, que sos de Don Torcuato, de familia de Boca, estando en el estadio Nacional de Tokyo, levantando la copa del mundo? Porque ya había sido fuerte lo de la Libertadores en el Morumbí, pero acá... O sea, todo lo que te habrá pasado por la cabeza en ese momento...

Román: Sí, pero mirá cómo le gusta el fútbol a mi viejo, que terminó el partido y todos los jugadores de Boca estaban corriendo, saltando; yo tuve que ir a decirle a Figo que me cambie la camiseta, porque mi viejo quería la de Figo. 

Fantino: Pará, contame eso. ¿Tu papá quería la camiseta de Figo?

Román: Él quería la camiseta de Figo. Hay fotos de cuando estoy cambiando camiseta con él.

Fantino: ¿Y qué le dijiste a Figo? ¿Te la cambió así nomás?

Román: Antes del partido habíamos arreglado para cambiarla.

Fantino: ¿Y no hubo problemas?

Román: Me dijo que sí, un fenómeno. En el momento que se la voy a cambiar, vino Bianchi a abrazarme y entonces lo abracé a Bianchi y él tuvo que esperar a que termine de abrazarlo. 

Fantino (riendo): Una situación de mierda

Román (riendo): Claro, él estaba ahí, mirándonos. Un fenómeno...


La entrevista completa (minuto 27:00).

27 mar 2016

Riquelme cuenta una anécdota del primer día que entrenó con Bianchi

En un mano a mano con 90 Minutos de Fútbol, el histórico 10 de Boca contó cómo se dirigió Carlos Bianchi al plantel xeneize el primer día que llegó al club:
"Llegó un día con mucho frío del 98, dijo 'Hola, soy Carlos Bianchi' y recién perdió en el 99", narró Román.


Además añadió: "Ganó dos campeonatos invicto. Estuvo un año sin perder, por eso cuando pierde uno o dos partidos parece que es un montón. El que lo critica es porque no le cae bien. Porque vivimos en un país de envidiosos. Carlos es el único DT de la historia que ganó 4 Libertadores y 3 Intercontinentales. Cada vez que entre a la Bombonera debe ser ovacionado". 

31 dic 2013

Feliz Año Nuevo a la familia más grande del mundo

El fin de año llegó. El 2013 murió lentamente y, tras su paso, dejó tan sólo el recuerdo. Recuerdos grises, es cierto, pero como siempre trato de ver el vaso medio lleno y me quedo con los recuerdos relucientes. Entre ellos destaco el retorno del Virrey. Sí. Indudablemente, su vuelta encabeza mi listado de los acontecimientos más importantes que se desarrollaron en el año. Luego, el regreso de Riquelme, tras sus desconcertantes palabras post final Libertadores 2012.

También regresó Gago y el Cata, dos xeneizes queridos por la comunidad boquense. La solidez del Cata, y el cariño hacia los colores del zaguero, que queda en evidencia cuando, por ejemplo, se desespera cuando no llega a la pelota, le brinda un cierto aurora que lo hace ser querido. Al igual que Pintita que, a pesar de que las recurrentes lesiones le impidió disputar el torneo de manera fluida, demostró que su talento sigue intacto y que tiene un intelecto para jugar fútbol increíble.

Entre los encuentros memorables de este año, nos encontramos con el Superclásico en la Bombonera, que, si bien el partido fue tosco y burdo, la hinchada llenó ese espacio que había sembrado el pobre rendimiento futbolístico de ambos equipos. El Jugador Número 12, la hinchada, no la barra, hizo una descomunal fiesta y demostró que estuvo a la altura.

También se destaca el gol de Román a Corinthians, el entonces último campeón del mundo, que pateó desde afuera del área grande y colgó al arquero brasilero en Brasil. Un impecable golazo que tapó un par de bocas.

O sino, el último Superclásico hasta el momento, el gol de Gigliotti a River que silenció a sesenta mil gallinas. Tras el silencio atroz, y finalizado el encuentro, los jugadores se permitieron el lujo de cantar por todas esas gargantas que ese día no pudieron, dado que no se permitían visitantes. River, decíme qué se siente...

Como dije, este 2013 sembró recuerdos gratos y sombríos. Y los recuerdos sombríos hicieron traslucir la fidelidad de la hinchada que, a pesar de los malos resultados, se mantuvo siempre fiel y presente. Grande como pocos.
Este 2014, toda esa masa de locura bostera que alentó a pesar de todo, se merece una recompensa. Nos merecemos salir campeones, de la mano del Virrey, de Román, de Gago. Así, y sin más, les quiero desear un feliz Año Nuevo, y que este 2014 traiga consigo felicidad, alegría y, claro, gloria. Como diría el Virrey: Felicidades.


2 dic 2013

No olvidar

Esa es la razón por la cual el hincha de Boca es tan grande: porque no olvida. De hecho, el club es tan grande por esta razón. Que me vengan a mí que los títulos, los partidos agónicos, los jugadores y sus talentos, porque la fuente en la que reside la mayoría de la importancia de los colores no la porta los jugadores, si no la hinchada. Técnicos vimos muchísimos, jugadores ni hablar. El hincha permanece, impasible, siempre en la tribuna, férreo, alienta y empuja, empuja y alienta, de forma incansable, no para.

Ahora, ¿y dónde está la otra parte que representa los colores? Porque la hinchada es gran parte de ella, pero no toda. Exacto: en la historia. La historia y la hinchada son los que conforman a Boca, no los jugadores actuales, porque los que están hoy pasarán y muchos no se convertirán en ídolos (o quizá ninguno). ¿Pero cómo se construye la historia? Con títulos, sí. Y los títulos se obtienen con partidos. ¿Y quiénes ganan los partidos? Pregunta tras pregunta tras pregunta. Obviamente, los partidos lo ganan los jugadores en parte; porque sí, de visitante, el hincha de Boca no puede hacer gran cosa, está en casa ajena y es minoría (a pesar de que fuera de la cancha haya una multitud incontable expectante por el resultado). Pero de local, cuando el equipo va a jugar en casa, el que gana el partido es en gran parte la hinchada. "La única hinchada que gana partidos", se presiente oír. Y es que es cierto: la magnitud que desprende estos colores, y la locura que emane de las tribunas azuldoradas, son simplemente inexplicables. 

Así que la conclusión es que Boca es grande por su historia y su gente. La fisura en esta conclusión sigue en vilo: ¿quién hace la historia? En parte la hinchada, en parte los jugadores. Y el técnico que pone a estos caudillos, ¿o no es así? Claro, es así, el DT exige a tal y pone en juego la técnica y táctica. Entonces, estos caudillos, estos soldados que tratarán de estar a la altura de la hinchada, dejarán todo en cancha. ¿Qué pasa si estos jugadores se consagran campeones? La hinchada los va a recordar, por más que después de ello se despidan del club. Un título es otra estrella amarilla en el inmenso cielo azul de los hinchas de Boca. ¿Pero qué ocurre si en lugar de despedirse del club, se quedan y se consagran nuevamente campeones? Entonces la cosa va tomando otra matiz, la hinchada ya sienten un vínculo por ellos y se sienten identificados con ellos en cancha. Existe una confianza mutua que une al hincha con el jugador.

Para que esto suceda, el jugador debe tener distintas cualidades, para que el hincha pueda desarrollar este vínculo con él. No necesariamente debe ser talentoso, aunque cierto es que también se necesita que jugadores desempeñen esta característica. Puede ser aguerrido, puede ser inteligente dentro de la cancha, puede ser seguro, puede ser gentil y rápido, o puede conocer lo que significa definir. Y el hincha se identifica con ellos, y, después de títulos y títulos (muchas estrellas en su cielo), empiezan a conocerse como "ídolos". Y al ser ídolos, quedan en la historia del Xeneize. Lo mismo pasa con el técnico, que pone a estos jugadores (es decir, le emite la misma confianza que el hincha), y elige la táctica. El DT tiene tanto que ver como el jugador.

¿Cómo me pueden pedir que critique, aunque sea interiormente, a alguien que forma tanta parte de mi Boca como yo? Directamente no me lo pidan, porque no lo puedo hacer. Carlos Bianchi es ídolo, es historia, y él al igual que yo forma parte de mi Boca. Él le dio estrellas a mi cielo azul. El hincha de Boca razona así, al menos el verdadero, y alienta eufóricamente no sólo esta vez por el equipo en sí, si no por el ídolo que tiene en cancha (Riquelme) y al que tiene en el banco (el Virrey). 


No olvidar. Esa es la cualidad más importante del hincha de Boca, de la muchedumbre que integra los colores. Así como lo hace el técnico. Porque él también es Boca, y el hincha nunca, pero nunca, insultó a su Boca. Las buenas ya van a venir, muchachos.


10 sept 2013

Adaptemos gestos bosteros

Los gestos bosteros son esos gestos que no cualquier otro hincha puede adaptar. Cuando ganamos, alentamos; cuando perdemos, también. Con fidelidad inquebrantable seguimos al frente y no nos bajamos nunca, porque somos soldados de Boca y por él damos la vida.

Ahora nos toca adaptar gestos bosteros. Tenemos que demostrar, así como lo hicimos con el hashtag #SoldadosdelVirrey que llegó a ser primera tendencia mundial en Twitter, el aguante que le profesamos al técnico más ganador en la historia de Boca. Hay que ponernos al frente de todo lo que está pasando y hacerle llegar al señor Carlos Bianchi que seguimos estando ahí, a su lado, hasta los últimos días en que él pueda dirigir. 

El primer paso fue el cántico entonado contra Rafaela en la Bombonera, Que de la mano, de Carlos Bianchi, todos la vuelta vamos a dar..., y estuvo bueno, hicimos saltar La Bombonera de manera tal que Bianchi miró las tribunas y saludó a la hinchada, agradeciéndole de todo corazón.

Ahora tenemos que adaptar actitudes más rústicas. El país está esperando que vacilemos, que le transmitamos nuestras preocupaciones, que caigamos al nivel de los demás equipos (hay quienes hasta entran a la cancha y golpean a sus jugadores)... por eso tenemos que empezar a ser más fuertes, unos con el otro, y solo con un fin: hacer que Bianchi se retire sonriente. Los resultados ya van a venir.

¿Qué recomiendo? Que los que vayan a Casa Amarilla lleven banderas, "trapos", en los que expresen el aguante que le brindan al Virrey. Escriban frases como: "A tu lado siempre, Virrey", o la más popular últimamente: "Soldado del Virrey". Cuando lo vean dentro de la cancha en el entrenamiento, grítenle cosas "dulces", háganle llegar lo que sienten por él (claro, si lo que sienten no es justamente paciencia, tratemos de quedar al margen de esta situación delicada).

Por suerte, esto se está difundiendo y algunos hinchas ya prometen llevar trapos a Casa Amarilla. Como por ejemplo, este: 




























Esa es la idea. Llevar trapos por el estilo, no hace falta que sea gran cosa, simplemente que tenga una frase de aliento a Bianchi. ¿No te parece justo, teniendo en cuenta todo lo que el Virrey nos dio? Movámonos, empezamos a hacer cosas importantes para el bien del club. Adaptemos gestos bosteros.


9 sept 2013

Los verdaderos soldados, los verdaderos hinchas

Me levanto del sillón. Mis manos que hasta entonces estaban crispadas del nerviosismo, y repiqueteaban contra el borde del sillón de forma inconsciente, caen al costado de mi cuerpo de manera inerte. El partido terminó. Perdimos tres a cero.

No tiene sentido darle más vueltas al asunto. Me imagino cómo estaría si el partido hubiese sido en La Bombonera y yo hubiese estado en la cancha... Entonces yo no estaría acá, sin sentir, sin ver nada, tratando de volver a la vida tras haber sido golpeado de manera tan brusca, sino que estaría gritando junto a cincuenta mil gargantas, y saltando, y escupiendo locura bostera con cada grito, con cada cántico... Pero estoy acá, y no sé qué hacer. Me miro las manos, sin verlas en realidad, sino pensando en el partido. Tanta desprolijidad, me digo... Miro dentro mío recordando el momento en que salía el Cata Díaz y entraba Gigliotti a la cancha. Defensor por delantero. Habíamos tirado los dados. Bianchi los había tirado, así como lo hizo cuando puso a Matellán para que marque a Figo, en la final de la Intercontinental 2000, contra el mismísimo Real Madrid en suelo japonés. Recuerdo entonces cómo la hinchada de Boca miraba confundida la cabellera nívea de Bianchi, preguntándose en qué estaba pensando... Y recuerdo que fue algo insólito: Matellán no lo dejó pasar a la figura del Real, lo bloqueaba continuamente y terminó ganándose un cántico de gratitud de parte de los hinchas de Boca, cuando antes había quien lo llegaba a insultar. Algo así hizo Bianchi contra Olimpo: arriesgó, estudiando los peones que tenía en el tablero, sabiendo que la Reina -Riquelme- y la Torre/Alfil/Caballo -Gago- no estaban en el partido. Arriesgó mucho, y pagamos caro. Íbamos perdiendo por uno a cero, y Boca achicaba espacios y presionaba, presionaba y presionaba, sin generar juego limpio ni preciso -porque no tenía, entonces, capitán, si bien el que llevaba la cinta era el Cata-, pero en fin: llegaba. Pero el gol no aparecía, y Bianchi, como el hincha, se impacientó. A diferencia del hincha, Bianchi sí pudo hacer algo al respecto. A veces, el que no arriesga, no gana... pero eso no especifica que necesariamente arriesgando vamos a ganar, como de hecho no lo hicimos.

Todo esto pasa por mi cabeza en un segundo. Me siento confundido. Pero la confusión va desapareciendo, y empieza a abrirse paso en mi fuero interno otro sentimiento: la preocupación. Me pregunto si estoy preocupado por los puntos... Me respondo que no, que no lo estoy, si no por algo más importante. A diferencia del domingo pasado, ahora no estoy preocupado por lo que dirán los hinchas del Boca triunfante sin Riquelme, ya que Boca perdió y no jugó Román, aunque tampoco lo hizo Gago. Entonces me pregunto qué será. Es algo similar a esa preocupación... Es haber perdido tres a cero contra el último equipo de la tabla, y con alguien que jugaba. O no jugaba, pero decía quién lo hacía. Ahora lo entiendo: estoy preocupado por Bianchi.

De mala gana, temiendo las críticas del periodismo -ese viejo carroñero que vive de lo más importante- hacia el equipo de Bianchi, prendo la tele y fijo un canal de fútbol. El título dice: Olimpo goleó a Boca. El subtítulo dice: El conjunto Xeneize jugó un mal partido y perdió por 3 a 0 en Bahía. Escucho lo que dice el periodista. Está diciendo lo predecible: el mal juego de Boca y su histórica derrota. Apago la tele, y me voy a dormir.

Hoy me levanto, me pongo la campera y escucho que el noticiero, que está escuchando mi viejo, hace mención de una disputa entre hinchas de Boca mediante la red social de Twitter. Dice que las tendencias más comentadas son: #AndateBianchi y #SoldadosdelVirrey. Me siento entonces triste, pero más siento bronca. Me pongo la mochila y me subo al auto. Voy a la facultad y no presto atención ni un momento, pensando solamente en esta disputa entre los hinchas y en lo que pensará Bianchi de lo que opina el hincha.

Cuando llego a casa, me siento en la computadora y abro Twitter. Veo que las tendencias siguen inamovibles: #AndateBianchi y #SoldadosdelVirrey siguen entre las diez más comentadas de Argentina. Primero abro la primera, claro. Con alivio, veo que la mayoría de tweets son de hinchas de River que cargan a Boca, pero que pocos hinchas de Boca verdaderamente piden el retiro del Virrey.

Abro el segundo, y aparecen todos los tweets de apoyo a Bianchi, haciendo mención a los cuatro torneos locales y cinco internacionales que ganó con Boca. No vuelvo a abrir el primer TT, y trato de hacer de cuenta que no está ahí. Luego de ver todos los tweets de apoyo a Bianchi, me determino para mí mismo que las cosas no cambiaron: el hincha de Boca sigue estando de parte de Bianchi. Porque son sus soldados.

Y es que los soldados de Bianchi somos los verdaderos hinchas. Aquellos hinchas que recordamos de forma vívida la época dorada de un Boca que momentos antes estaba resultando antiromántico, como padeciente de una curiosa enfermedad que por suerte no afectaba a sus hinchas, que seguían alentando a pesar de la década sin triunfos. El verdadero hincha recuerda entonces con vividez aquél Boca del 98, del 99, el Boca campeón del mundo en Japón contra el Real Madrid y contra Milan en Japón. Ese verdadero hincha que agradeció entonces de forma indeclinable y eterna al técnico que sacó de ese pozo tan grasiento e inamovible que parecía devorar al Boca de todos los hinchas de Boca. Tres Aperturas, un Clausura, tres Libetadores y dos Intercontinentales no las gana cualquiera. Y eso el hincha de Boca lo supo, y aunque algunos traten de olvidarlo, lo siguen sabiendo. 

Nosotros sabemos quiénes no son los verdaderos hinchas. Y son aquellos que no alientan en las malas, sino que insultan y se quejan de cada error, pasando de largo cada acierto; son aquellos que olvidan con facilidad algo que debe mantenerse en la mente del hincha durante el transcurso de toda la vida. 

A esos autodominados hinchas, solo tengo algo para decirles: Bianchi también los sacó campeones de cuatro locales y seis internacionales. Bianchi también les dio sonrisas a ustedes. Bianchi volvió a el club del que ustedes son hinchas, y no porque simplemente le plació, sino porque sabía que lo necesitábamos, y olvidando o pasando de largo aquél pensamiento de inseguridad tras saber que era arriesgado volver a un club donde había ganado tanto, para posiblemente perder aquel éxtasis con derrotas y derrotas. Pero a él no le importó, y volvió. Él hizo, querido hincha de Boca, él hizo que tu capitán, ese capitán que espero que lo consideres como un ídolo -porque ya no sé ni de lo que sos capaz-, hizo que tu capitán volviese. Hizo que Román vuelva. Él se arriesgó mucho por nosotros, y se sigue arriesgando. Así que, te pido que te arriesgues vos también a bancarlo hasta el final, hasta que él solito decida irse porque considere que no puede cambiarle la cara a este Boca.

Hincha de Boca, o así es como te llamás vos, te pregunto: ¿cuántos años tenés? Muchos de nosotros, los verdaderos soldados de Boca, tenemos algún par de décadas, y nosotros vivimos mucho con Boca. Nosotros sufrimos una laguna que parecía indeclinable. ¿Sabés, o te imaginás, lo que sentíamos? Sentíamos que no había vuelta atrás, y que Boca no iba a poder ganar mucho más. Sentimos exasperación, pero seguimos alentando porque así somos, a diferencia de vos. Nosotros alentamos en las buenas y en las malas. Nosotros, sí, nosotros vimos a muchos ídolos y técnicos pasar de largo, subirse al banco del costado de la cancha para bajarse luego. Y sé qué dirás: Bianchi no es Boca, Boca no es un técnico, Boca es mucho más. Es que no entendés, querido hincha resultadista. Nosotros sabemos que Boca no es Bianchi, porque nosotros estuvimos desde antes que Bianchi se subiese al banco de Boca, y nosotros también lo vimos bajarse de ese banco cuando finalmente se subió, como se subió ahora a principio de año. ¿Pero sabés qué, querido hincha de los resultados? Nosotros somos hinchas de Boca, y cualquiera que le haya dado un brillo a Boca, nosotros lo recordaremos y agradeceremos de por vida. Porque nuestra vida es Boca, y Boca no es solo un club. Boca son hinchas, historia e ídolos. Y cuando hablamos de Bianchi, estamos hablando de dos de esas tres características que hacen a Boca. Porque Bianchi es historia de Boca, y también un ídolo de manera innegable. 

No creas, querido resultadista, que el verdadero soldado de Boca no se da cuenta de lo que pasa. Nosotros sabemos que Boca no jugó anoche un buen partido, y sabemos que Boca no se puede dar el lujo de perder con un equipo recién ascendido -y último- como lo es Olimpo. Pero también sabemos, resultadista querido, quién es Bianchi. Y como somos verdaderos hinchas, no olvidamos.

El verdadero soldado de Boca está hasta el final, en las buenas y en las malas. Y como Bianchi forma parte de la historia y es ídolo de Boca, es decir que es Boca -como lo somos todos, los hinchas, aunque usted, amigo resultadista, temo que no lo sea-, nosotros también alentamos hasta el final a Bianchi. Porque alentamos hasta el final a Boca.

Espero no haberlo aburrido con mi parlamento. Lo que sucede, señor resultadista, es que nosotros somos soldados de Boca. Verdaderos soldados. Cuando la guerra viene y se nos cierne encima, nosotros nos quedamos hasta el final, no salimos corriendo del peligro. Nosotros enfrentamos el panorama gris, y siempre lo haremos, hasta que las nubes caprichosas se esfumen de nuestro Boca y lo deje tranquilo. Así somos nosotros, los que estamos hasta el final y alentamos hasta que la garganta se nos seque. Así somos nosotros, los soldados de Boca. Los verdaderos soldados. Los soldados del Virrey. 





3 sept 2013

Qué diferentes somos, gallina

¿Recuerdan nuestra nota de La diferencia entre Boca y River? En esa nota, nos centramos en dejar en claro la diferencia entre la fidelidad bostera y la fidelidad gallina. Es decir, entre la verdadera fidelidad y la fidelidad quebrantable. ¿A qué nos referimos? A que si un hincha de Boca presencia a su equipo perder, sin titubeo seguirá alentando hasta que la garganta se le reseque. ¿Qué pasa con el hincha de River? Si su equipo gana, alienta; si empata, susurra; y si pierde, una de dos: o guarda silencio (ese silencio atroz que fue admitido por un mismísimo jugador de River), o bien, insulta: Jugadores, la concha de su madre... 

Seguramente este cántico fue oficialmente -o así parece- el himno de River allá en el 2010/2011, cuando el club cursaba su peor momento en su historia (momento que tuvo que haber  sufrido hace cien años atrás, en 1912/1913, cuando estaba en descenso directo pero la AFA eliminó los promedios para impedir que el club riverplatense descendiera). En cada partido uno puede advertir la diferencia entre Boca y River, diferencia que está entre la fidelidad de cada hinchada. Felicidad indeclinable por parte del hincha de Boca, y felicidad quebrantable por parte del hincha de River. 

Pero ahora, nuevamente podemos advertir la diferencia entre Boca y River fuera de la cancha (así como cuando los hinchas de River rompieron su barrio y lo prendieron fuego). 

La semana pasada, tras haber perdido contra Estudiantes en La Plata, cualquiera hubiese creído que el hincha de Boca demostraría su impaciencia con Bianchi, pero ¿qué fue lo que realmente hizo? Explotar las redes sociales para hacerle llegar el cariño que le brindaba a su técnico privilegiadísimo. Y éste, conmovido, tuvo el tiempo de poder contestar un mail que le había mandado un hincha de Boca, dueño de la web SoyBoca.com. Esto era lo que decía el mail del hincha de Boca, llamado Eduardo Eliaschev:

"Carlos. Es para mandarle un abrazo y que lo bancamos como siempre. Por más que hablen algunos y otros se den vueltas como panqueques, ahí estamos fieles al gran profesor y compañero de militancia Xeneize, aun desde su puesto de trabajo y sin ser hincha de Boca. Con lo que usted ha hecho por nosotros no nos alcanza toda una vida para estar agradecidos.


Eduardo Eliaschev

www.soyboca.com.ar". 

La respuesta conmocionada de Bianchi fue la siguiente: 

"Muchas gracias Eduardo. Como soy de natura optimista sigo creyendo que las cosas van a  terminar por salir bien. Muchas gracias por la confianza, como usted dice lo que vivimos es para siempre y no se puede borrar.

Abrazo.

Carlos.
Felicidades". 

El hincha de Boca entonces sonreía feliz: estaba contento de saber que al menos un mail de apoyo había podido alcanzar a leer Carlos Bianchi. Y es que quería brindarle su confianza inquebrantable de alguna u otra manera, para poder hacerle entender que, pase lo que pase, le seguía estando agradecido, así como lo estaría de por vida.

Y ahora, ¿en dónde está la diferencia? En que el domingo pasado, tras haber perdido River por 1 a 0, los hinchas gallinezcos explotaron las redes sociales -al igual que el hincha de Boca-, pero a diferencia del hincha de Boca, el hincha de River lo que escribía eran insultos hacia los jugadores y hacia el técnico. ¡Cuánta diferencia!

Así como hizo Bianchi, Ramón Díaz se tomó el tiempo de leer algunos tweets que les mandaba los hinchas de River... pero desafortunadamente para él, la mayoría de lo que le escribían eran agresiones. (Si querés ver los tweets que les mandaron los hinchas de River, hacé click acá). Al leer los tweets agresivos hacia él, Ramón Díaz se enojó (imagínenselo) con los hinchas de River y los trató de ingratos, diciendo que cerraría su cuenta de Twitter por la falta de memoria de algunos.

El último tweet de Ramón fue este:


Aun recuerdo cuando, terminado el último superclásico disputado, tras haber sido River descansado por la hinchada de Boca, Ramón Díaz dijo: "Festejan un empate, je, yo nunca festejé un empate". También recuerdo cuando Burdisso le contestó: "La hinchada siempre alienta así. Quizá él no está acostumbrado". Lo triste para Díaz es que es cierto: él no está acostumbrado a recibir apoyo incondicional, y fue víctima de tantos insultos en las redes sociales que él mismo tuvo que admitirlo: el hincha de River no tiene memoria. Y menos que menos, aliento. O no lo tiene cuando el resultado es negativo.

"Le traje chupetines a los jugadores de Boca, que son todos pibes, je, je". Siempre con su sonrisita típica de sobrador, habrá creído que el hincha de Boca haría lo indecible para hacerle daño (así sea físico como anímico). Lo que no supo fue que era el mismo hincha de River quien terminaría tratándolo de cagón, de estúpido y de "poco trabajador". 

Ahora, ¿notaron la diferencia? El hincha de Boca, tras haber perdido por 2 a 0, agradece a Bianchi y le brinda su aliento incondicional. De hecho, frente a Rafaela en La Bombonera fue Bianchi quien agradeció a la hinchada de Boca, que anteriormente había estado cantando a todo pulmón: "Que de la mano, de Carlos Bianchi, todos la vuelta vamos a dar". Y eso que en el torneo pasado habíamos quedado penúltimo, ¿eh? Y sin embargo, cuando River perdía frente a Estudiantes de la B Metropolitana por la Copa Argentina, fue Ramón Díaz quien tuvo que entrar a la cancha para pedirle a sus hinchas que dejen de cantar su tradicional himno: "Jugadores, la concha de su madre, haber si ponen huevos que no juegan con nadie". 

El hincha de Boca siempre está, verdaderamente en las buenas, en las malas, y hasta el final, como dice el cántico bostero. Esa es la diferencia entre quien dice estar en las malas y en quien lo está realmente. Esa es la diferencia entre el hincha de Boca y el hincha de River. 


2 sept 2013

SIN EL MONOPOLIO DE ROMAN, PERO CON ROMAN

Boca ganó en La Bombonera frente a un león fiero. Pero no solo ganó, si no que jugó bien. Esto es destacable, ya que no solo jugó bien (sí, todo un enredo), sino que jugó su mejor partido hace mucho -semanas, meses, ¿años?- tiempo. 
Este cambio de aspecto en un Boca que venía siendo antiromántico parece perturbador. Y es que la vuelta del Boca que anhelábamos coincidió con la vuelta de Fernando Gago, joyita de la Era Boquense en sus años dorados. Presionar, cortar, jugar y atacar. Así pareció ser el juego de Boca ayer, intimidado -pero, asimismo, deliberado- por la voz de mando de Gago. Y es que el juego de Boca ayer pareció ser la forma futbolística que adapta en sus actitudes Pintita. ¿Coincidencia? Hace mucho tiempo que en Boca no hay coincidencias.

¿Qué quiere decir esto? ¿Acaso nos podemos permitir el mero pensamiento de un Boca sin Riquelme? Creo yo que el resultado de ayer reflejó el juego del equipo; y fue un resultado no perfecto en los detalles -porque Boca debería haber ganado por un resultado más holgado, si bien esto tiene que ver con la falta de definición de los que tuvieron las oportunidades, y no de la mala suerte- pero sí justo. Un 2 a 1 parece un subidón de autoestima, que puede ser el inicio de la caminata -porque hay que caminar, nada de correr- por el sendero correcto. Pero que Boca haya jugado muy bien de local no significa que necesariamente hay que replantearse un Boca sin Juan Román Riquelme. O sí, pensarlo no está mal, pero hasta ahí nomás: Riquelme es necesario para Boca. Pero lo que sí podemos pensar decididamente es en lo siguiente: ¿Boca necesita el monopolio de Román? 

Primero, ¿qué quiero decir con monopolio? Que el jugador de Boca, hoy, tiene el pensamiento -erróneo o certero, lo dejo a tu criterio- de que la pelota tiene que pasar por Román para que sea gol. "Si no pasa por Riquelme, el gol no vale". ¿Pero esto es necesariamente así? 
Creo que ayer presenciamos la respuesta: no, no es necesario ser dependientes de un jugador, por más que el jugador sea -nada más- que Juan Román Riquelme. La respuesta estuvo en las acciones del equipo en no su individualismo, sino en su organización a la hora de crear y recrear juego y a la hora de armar algo serio. Pintita Gago demostró que puede ser -como de hecho lo es- un gran referente para el club, y que dentro de la cancha puede hablar con voz grave e imperiosa. Con voz intimidante. Y fue su voz la que organizó al equipo en su totalidad, y la que le dio un color: su color.

La idea del juego de Gago contagió al equipo en general. Sobre todo a los que desbordaban -más que nada por Martínez, figura de los últimos partidos-. Pero también a los defensores (parece ser que el puesto de central le viene de maravilla a Ribaír), que anticipaban en el medio pero demostraban imponencia importante para simbolizar la imposibilidad de pasarlos. 
Este fútbol que ayer pudimos presenciar en Boca fue la respuesta a la pregunta formulada. Pero, si bien el ojo crítico a veces anticipa la respuesta de forma errónea, lo que quiso decir es que sí, se puede jugar sin Riquelme. Pero, ¿alguien se dio cuenta? Poco gol para mucho juego. ¿Por qué es esto? ¿Está bien responsabilizar a la definición del jugador, y no a la oportunidad de definir? Si lo pensamos detenidamente, llegamos a la conclusión de que los goles de Boca fueron imperfectos -uno de cabeza, un nucazo al ángulo; y el otro tras una imprecisión de Martínez, que le quedó larga, dejándosela sin querer a Blandi-. Esto quiere decir que si bien jugar es importante -quizá lo más importante-, lo que realmente alimenta al resultado es la definición. Y, díganme ustedes, ¿quién es especialista en dejártela al frente del arco? Claro: Juan Román Riquelme.

¿A qué quiero llegar? A que Boca puede jugar sin el monopolio de Román, y esto es motivante: está bueno saber que Boca no depende de un jugador. Pero también a lo que quiero llegar es que no depender de un jugador no significa no necesitarlo. Con la voz de mando de Fernando Gago pudimos jugar fútbol y pudimos ganar. Pero, ¿y si jugamos con Román sin monopolio? ¿Y si jugamos con dos voces de mando: la de Gago y la de Riquelme? Sería incluso lindo poder ver a ese Boca. Y uno ya se hace la cabeza con un resultado positivo sin Riquelme tras un resultado negativo con él. Pero, ¿y si lo que le hacía falta al Boca de Riquelme, era un Fernando Gago que atribuye lo suyo? O mejor, ¿y si lo que le hacía falta al Boca de Bianchi, era un fútbol asociado por Román y por Pintita? Riquelme es caracterizado por su mente ágil y su parsimonia que encoleriza, y ahora, con un Fernando Gago ágil de piernas y ágil de mente, ¿no podemos pensar que es lo que le hacía falta a este Boca? Ayer se vio el Boca "a lo Gago". ¿Qué será, entonces, cuando tengamos dentro de la cancha a Gago y a Riquelme, juntos? 

Demasiadas preguntas, que se formulan tras una respuesta materializada en hecho -hecho que presenciamos ayer-. Demasiadas preguntas nuevamente... que pueden ser respondidas el 15 frente a Racing -dado que Gago fue convocado a la Selección, impidiendo que pueda jugar frente a Olimpo el 8-. Esperemos que el 15 las respuestas sean óptimas como lo fueron ayer.   

1 sept 2013

Volvió Boca

Excelente. Simplemente excelente. El gol que nos convirtieron fue de carambola, se le quedó enganchado en el pie, nada se le puede hacer. Pero merecíamos no ganar, sino, golear. Tremendo partido, contra un león fiero. Pero ¿viste? Cuando uno le saca las zarpas al león, éste nomás pasa a ser un gatito con cara de malo. Y nosotros no solo les sacamos las zarpas, sino que lo dejamos tullido. 

No voy a hacer una lista para felicitar a cada jugador que jugó bien, porque tendría que felicitar a todos los jugadores, y en realidad, todos jugaron por el bien del equipo, así que a eso me dirigiré: al equipo. Tremendo el equipo. Sólido -parece que a Ribaír le queda mejor el puesto de central-, con un Cata Díaz fantástico, imponente. El medio también, consolidado por fútbol -Gago-, asimismo talento -Miño, Erbes- y organizado. Arriba, para qué hablar, un genio el Burrito, un genio Cángele; Blandi la que le quedó metió, así como lo tiene que hacer el nueve. Cuando el Burrito la tenía, meditaba si pasársela al tanque Insúa que corría a todo motor por la izquierda o seguirla él mismo; así pasaba como cuando la tenía Sánchez Miño.


UN ESPECTÁCULO. Estamos dejando de qué hablar a muchas bocas grasientas de anhelo malicioso. Y Dios quiera que sigamos tapando muchas bocas más. Esto recién empieza, y como dijo Bianchi, si bien lentamente -aunque esta vez el cambio de juego fue enorme- se nota el cambio de aspecto de Boca. Un Boca que quedó a dos puntos del puntero, un Boca sólido y rápido, un Boca futbolero... Un Boca que, poco a poco, vuelve a ser el Boca de Bianchi. 


Argentina está feliz.


29 ago 2013

Carlos Bianchi: el Titán de una historia

1998 Apertura | Fue el primer título de una larga cosecha que perdura hasta hoy. Bajo la conducción táctica de Carlos Bianchi, Boca salió campeón invicto con 13 triunfos y 6 empates. Se coronó en La Bombonera al igualar en cero con Independiente. Gimnasia La Plata, el escolta, finalizó a nueve puntos.

1999 Clausura | Un nuevo bicampeonato y un invicto de cuarenta partidos, record en el fútbol argentino, que había arrancado un año antes. Trece triunfos, cinco empates y una derrota fueron demasiado para los demás. Carlos Bianchi era el técnico.

2000 Apertura | Menos de tres semanas después de haber ganado la Intercontinental, logró la Triple Corona. Empezó con todo y mantuvo un invicto de quince partidos. Al volver de Japón, le ganó a San Lorenzo pero el cansancio le hizo perder dos partidos al hilo. En la última fecha le ganó a Estudiantes, como local, por uno a cero con gol de Matías Arce, y dejó a River y a Lanús sin chances. Doce triunfos, cinco empates y dos derrotas. Carlos Bianchi era el técnico.

2003 Apertura | Ganó este torneo de punta a punta con un fútbol de alto vuelo. Antes de viajar a Japón para jugar la Intercontinental, se aseguró el Apertura cuando a falta de dos fechas le ganó a Arsenal en la cancha de Racing. Once triunfos, seis empates y dos derrotas le alcanzaron para dar otra vuelta. Carlos Bianchi era el técnico.

2000 Libertadores | Después de 22 años, Boca volvió a conquistar América. Pasó la primera fase ante Peñarol de Uruguay, Universidad Católica de Chile y Blooming de Bolivia. En las etapas siguientes eliminó a El Nacional de Ecuador, a River con un histórico gol de Martín Palermo y a América de México. En la final, enfrentó al defensor de la corona, Palmeiras de Brasil. Empataron 2 a 2 en la Bombonera y 0 a 0 en el Morumbí. En la definición por penales, Oscar Córdoba se vistió de héroe al contener los penales de Asprilla y Roque Junior. Jorge Bermúdez pateó el último penal y todo Boca lo festejó.Carlos Bianchi era el técnico.

2001 Libertadores | Vuelve a consagrarse bicampeón de América. En la fase inicial compartió el grupo con Oriente Petrolero (Bolivia), Cobreloa (Chile) y Deportivo Cali (Colombia), a los que superó con comodidad. Luego eliminó a Junior de Barranquilla (Colombia), Vasco da Gama y Palmeiras, ambos de Brasil. Juega la final contra Cruz Azul de México y lo derrota en el estadio Azteca por uno a cero, con gol de Marcelo Delgado. En la revancha, en la Bombonera, pierde sorpresivamente por el mismo marcador y van a la definición por penales. Nuevamente Oscar Córdoba se erige en la figura y Boca mantiene la Copa en sus vitrinas. Carlos Bianchi era el técnico.

2003 Libertadores | Fue la tercera Libertadores que ganó con Carlos Bianchi como entrenador. En la primera fase superó el grupo que compartió con Indpendiente Medellín (Colombia), Colo-Colo (Chile) y Barcelona de Ecuador, en el segundo puesto y sufriendo más de lo pensado. En los octavos de final perdió como local ante Paysandú de Brasil por uno a cero. Pero de ahí en más, cosechó siete victorias consecutivas, desplegando un juego de altísimo nivel. En la final le ganó a Santos con un global de 5 a 1. Dos a cero en la Bombonera, con goles de Marcelo Delgado, y tres a uno en el Morumbí, con tantos de Carlos Tévez, Marcelo Delgado y Rolando Schiavi, de penal.

2000 Intercontinental | En el primer viaje a Japón para jugar esta Copa, su rival fue el poderoso Real Madrid. Martín Palermo convirtió por duplicado y a los 5 minutos del primer tiempo, Boca ganaba dos a cero. Descontó Roberto Carlos pero el equipo de Bianchi fue más y se trajo la Copa.

2003 Intercontinental | Otra vez en Japón pero con otro gran rival: Milan. El partido terminó uno a uno con goles de Jon Tomasson y Matías Donnet. En los penales, Roberto Abbondanzieri se destacó. Raúl Cascini ejecutó el que le dio a Boca un nuevo título intercontinental. Carlos Bianchi era el técnico.

CARLOS BIANCHI ES EL TÉCNICO. Si vamos a hablar, no olvidemos.


19 ago 2013

Cuánto lo amo, señor

"Me dio placer el saludo, sobre todo porque uno está golpeado a veces". Lo dijo con sorna, con una sonrisa pícara, y le dijo a un periodista: "Epa, no ponga esa cara. ¿No vio que acabo de golpearme?". Pero el verdadero hincha, ese que suspira de éxtasis cuando Riquelme la pide, la tiene y la acaricia; ese hincha que a veces se encuentra desesperado, choca paredes en la penumbra de la oscuridad, y repentinamente entrecierra los ojos alarmado cuando ve una luz a un costado, una luz... enorme, enorme como la oscuridad. Y cuando se acostumbra a la luz repentina, se da cuenta de que esa luz la proyecta un señor, con saco negro y pelo blanco; anteojos gruesos y sonrisa bondadosa. Es ese que cuando ve esa luz entre tanta oscuridad, sonríe; se aproxima a la luz y la abraza. Es ese el hincha, el hincha que va el domingo a la cancha para dejar lo que el cuerpo no puede dar por lo que el alma pide emitir. Es ese el hincha que entiende el significado de las palabras de este hombre, de este señor. Y que cuando este señor está a un costado, nervioso, preocupado, empieza a enojarse consigo mismo porque se siente impotente, y cuando ve a ese señor sonreír y celebrar, sonríe y festeja con él. Y el hincha de Boca, ese hincha, siempre va a tratar de verlo feliz; porque él es como Boca: está vestido con un saco oscuro, porque a veces es ineludible la oscuridad, pero que sigue erguido, con los cabellos blancos de historia y la sonrisa pura de felicidad recordada. Él es Boca, y todo aquél que lo niegue puede considerarse, ensimismadamente, un hincha ingrato e insentimental. Y cualquiera sabe que un verdadero hincha de Boca es, sobre todas las cosas, sentimental; de otra forma no puede alentar a pesar del resultado.

No pude llorar, porque estaba feliz pero el partido no terminaba; cuando en mí hay emociones además de la felicidad, en mi corazón se debate un enfrentamiento entre estos sentimientos, y ayer se liberó una batalla entre la felicidad eterna y la impaciencia y preocupación pasajera. Al final logré apaciguar los tres sentimientos, pero la eternidad siempre va a ser más grande que lo pasajero, más allá de que el presente ocupe casi todo el parorama en el instante. Y no pude más que sonreír cuando vi a Román corriendo a saludar al Virrey, a abrazarlo, a profesarle ese amor físico que el hincha solo puede profesárselo de forma anímica. Porque tiempo antes, el cántico que invadió la cancha fue el "Que de la mano, de Carlos Bianchi, todos la vuelta vamos a dar", y el anciano puro, el anciano Boca, porque así debe ser llamado Carlos Bianchi, no pudo más que sonreír y saludar a toda esa multitud, así como saludó a Román, o más bien le devolvió el saludo. Porque Román es hincha; él también siente como bostero. Román es el que en los entrenamientos se junta con Bianchi, a un costado, y empieza a darle vueltas al asunto que tiene en sus manos, y empiezan a preguntarse y a responderse de manera mutua, solo por un fin: nuestra felicidad.
Cuánto te amo, Román. Cuánto lo amo, señor Virrey. Ustedes son Boca, junto a la hinchada. Gracias por tanto, señor Boca. Perdón por tan, tan, tan poco.



13 ago 2013

Qué orgullo es ser bostero

Sí, perdimos. Y no entiendo la sonrisita de muchos que viven de la envidia. Es que nosotros, en el sentimiento, estamos felices: una cuestión física no cambia lo anímico. Boca es campeón de nuestras vidas, conquistador de nuestras almas, y eso no puede cambiar. No hay forma de hacer que cambie. Lo demostramos en el 2010, en la cancha de un equipo que se creía grande hasta que descendió un año después, cuando íbamos perdiendo 1 a 0 y la hinchada de Boca prendió fuego el estadio, no, no de verguenza como otros, sino de locura, de orgullo, de sentimiento palpitable. Hay cosas que no se explican con palabras, y menos con resultados. El resultado es un número que no tiene peso ni rivalidad frente al sentimiento de toda la vida, no de un día. Hoy perdimos, como hace una semana ganamos. Hoy perdimos jugando fútbol al fin, si bien hay algunos retoques que mejorar; pero el fútbol está, fútbol sin suerte, pero fútbol en fin. Porque en el fútbol argentino hay que ser o suertudo, o verdaderamente una máquina mundial para destacar; de hecho, Newells solo salió campeón porque lo dirigió el actual técnico del Barcelona de Europa. Y hoy ganó por una cuestión de suerte, porque se vio acuclillado ante los pies del Gigante Boca en casi su máximo esplendor, con la furia de la hinchada explotando atrás, haciéndose oír, el monstruo de técnico que tenemos a un costado y el capitán indiscutible dentro de la cancha. Hoy Newells no fue nada, nada. Intentó jugar pero Boca lo presionó; sus últimos dos goles fueron consecuencia de un desentendimiento de los defensores de Boca; y es eso lo que hay que mejorar.

Pero el resultado, como dije, no tiene valor sentimental. Puede ser que desbarate nuestra confianza emitida, pero ésta, al ver que le fueron infiel, rápidamente llama al orgullo para que ocupe su lugar. Y es éste el que explota en la tribuna, perdiendo 3 a 2 cuando previamente ganábamos 1 a 0, 2 a 1. Es la hinchada la que siente el orgullo, si bien la hinchada hoy son socios; pero los socios también sienten, ellos pagan por ver a Boca, pagan más que un hincha común, y eso habla bien de ellos. No los juzguemos. Hoy demostraron su valía, su temperamento como bosteros, y les ganaron entre todos a Newells. No en el resultado, sino en algo más grande. Mucho más grande: en orgullo. En historia. En amor.
Porque ninguno de los rosarinos que alienta por Newells lo hace por amor; solo por moda. Moda de haber sido el último campeón del fútbol argentino y haber dado al Barcelona una pieza importante. Eso es moda. Boca no conoce la moda, solo un idiota a primera vista se haría hincha de Boca por los resultados. Y además, hincha no se hace... se nace. Se nace hincha y se vive hincha, como se muere hincha. La hinchada demostró esta diferencia fundamental para la grandeza del club. Esto habla bien del club, no los resultados. Estoy seguro que si un extranjero vio el partido de Boca hoy, no habrá prestado atención al 3-2 que lo perjudicaba, sino más bien al rugido de esa hinchada, que empuja, que empuja, que empuja...


3 ago 2013

CARLOS BIANCHI: EL DT CON MÁS LIBERTADORES E INTERCONTINENTALES QUE RIVER

¡Pobre del moribundo orgullo del hincha de River, que se va debilitando con cada hecho innegable! Primero dijeron que eran los que más locales tenían, cosa que desmentimos en La popularidad de Boca a nivel nacional e internacional. Luego se autodominaron el más popular, cuando lo desmentimos con nuestro repaso breve de las estadísticas del 2012. Desmentimos el supuesto abandono de la bandera negra en Banderas negras y blancas. Y, ahora, le tiramos otra granada a sus corazones emplumados: Carlos Bianchi tiene más Libertadores e Intercontinentales que el club de ellos.


Sin duda, un dato muy interesante. El DT de Boca, más grande que la institución de unos de los autodenominados grandes. Seguramente muchos corazones de gallinas que se esfuerzan por latir se aferrarán al hecho de que esto sea mentira. Así que, repasemos.

LAS TRES LIBERTADORES DE BIANCHI
No solo Riquelme y Clemente tienen más Libertadores que ellos: el DT xeneize fue campeón de dicha copa por tres veces, en el año 2000, en el 2001 y en el 2003.


LAS 2 INTERCONTINENTALES DE BIANCHI
En los años 2000 y 2003 respectivamente, el conjunto Xeneize, de la mano del ya tan conocido Carlos Bianchi, fue campeón del mundo. En el 2000 le tocó como contrincante a un imperioso Real Madrid, pero Boca lo doblegó por 2 a 1 en suelo japonés. En el 2003, el Xeneize se enfrentaba a Milan en Japón, pero el resultado terminó en empate y se definió por penales... y Boca, claro, se consagró campeón del mundo.

LAS 5 INTERNACIONALES DE BIANCHI
También es un importante dato para mencionar el hecho de que el actual e histórico director técnico xeneize haya conquistado las mismas Internacionales que la institución gallina. Y es que, con las 3 Libertadores y 2 Intercontinentales, Bianchi reúne dicha cifra.

Seguramente, muchos hinchas de River se estarán replanteando esto. Y se preguntarán, muy dentro suyo, qué podrán decir, qué podrán inventar. Mientras tanto, el hincha de Boca disfruta feliz: imponente desde su grandeza.



28 jul 2013

UN BOCA QUE ILUSIONA


Tres victorias al hilo. No es una cifra escandalosa, sí. Pero no hay que menospreciarla teniendo en cuenta la campaña triste que había hecho Boca. Penúltimos y eliminados de todo, el equipo de Bianchi se encontró confundido y sin rumbo, y parecía dar traspiés adonde iba. No se encontraba a sí mismo. Pero Bianchi metió mano, limpió el equipo (un equipo que no era de él, que era del técnico anterior) y construyó su Boca.

 Refuerzos de nombres gordos, y que seguramente brindarán lo suyo para con Boca, y el hincha se fue ilusionando con el Boca de su Virrey. Y los resultados de los últimos amistosos de Boca, los amistosos de Invierno, dejaron más esperanzado al hincha.


El primer amistoso, contra Estudiantes, el conjunto Xeneize derrotó a Estudiantes en su cancha por 2 a 1. En La Plata, Boca jugó bien y demostró fútbol, armó juego y supo definir.
Luego, el domingo, se tendría que haber jugado el San Lorenzo - Boca, en la cancha de San Lorenzo, pero dado los incidentes que ocurrieron con la barrabrava de Boca, el partido se suspendió.

El miércoles, se jugó otro amistoso. El segundo para el conjunto de la Ribera. Un partido a puertas cerradas (dado el enfrentamiento de la barrabrava de Boca que se llevó a cabo en el partido contra San Lorenzo), contra Olimpo de Bahía. Boca se interpuso y jugó fútbol; y ganó bien. La segunda sonrisa en su segunda prueba de invierno.

El sábado pasado, Boca jugó su tercer amistoso. Volvió a ganar, por supuesto, contra el seleccionado de San Luis. En suelo puntano, el Xeneize jugó fútbol, y debutaron con la camiseta azul y oro los nuevos refuerzos de Boca, como Gigliotti (autor del único gol del partido) y Cata Díaz. También participó en el enfrentamiento Méndez, de gran partido, aunque él ya había entrado unos minutos en el partido frente a Estudiantes, en el primer amistoso. "Nos armamos bien, supimos manejar el resultado y defenderlo", dijo el técnico de Boca. Asimismo, el capitán del Xeneize, Juan Román Riquelme, se fue contento: "Jugamos un gran partido. Me voy contento. Merecimos ganar, el resultado fue justo".

Boca va fortaleciéndose, ahora con el nuevo refuerzo Fernando Gago, que falta firmar, y los últimos encuentros evidencian el desarrollo de este nuevo Boca a lo largo de la pretemporada de Invierno. Indudablemente, Bianchi trabajó mucho con este Boca, y lo hizo a su antojo. Dios quiera que también sea para el antojo del hincha de Boca.