El Profe Gerardo Salorio, ex preparador físico de la Selección Argentina, el día después que Román anunciara oficialmente su retiro del fútbol contó a través de una carta una conmovedora anécdota suya. Esto decía:
"Chau, amigo Román Riquelme.
Recuerdo aquel día en que el querido Oscar Refojo me mostró un chico alto como una espiga y desgarbado. Se acercó a mi oído y me dijo 'Ése es un fenómeno, pero tiene un solo problema'. Como un rayo pregunté '¿Cuál?', y me contestó: 'Se alimenta mal'.
'No hay inconveniente', respondí, 'lo llevamos a comer con los chicos de la pensión'. En ese mismo instante lo llamé y le dije que a partir de ese momento estaba habilitado a comer en el bar de la esquina. Me miró y secamente me dijo gracias.
Al mes fui a verificar cuántos chicos fueron a almorzar en el mes y en la lista no figuraba Román. Pregunté por él y me dijeron que no lo conocían.
Me acerqué a su entrenamiento y lo increpé. 'Amigo, si usted no me ayuda yo no puedo', le dije. Mirándome fijamente a la cara me respondió: 'Y si usted no me ayuda, yo tampoco'.
'¿Cuál es tu problema?', pregunté entonces. 'Tengo hermanos', contestó. 'Yo como, ¿y ellos qué?'. Me desarmó totalmente, pero rápido de reflejos le respondí: 'Tenés la comida para vos y tus hermanos'.
Así nació una relación que aún perdura.
Amigo, ya le diste mucho al fútbol en un país lleno de grises, donde vos sos blanco o negro. Llegó el momento de que no discutas más y comiences a disfrutar todo lo que le diste al fútbol. Acá, tu amigo te va a agradecer por siempre por los tiempos compartidos en los mundiales y sudamericanos.
Chau, campeón.
Gerardo Salorio."
"Chau, amigo Román Riquelme.
Recuerdo aquel día en que el querido Oscar Refojo me mostró un chico alto como una espiga y desgarbado. Se acercó a mi oído y me dijo 'Ése es un fenómeno, pero tiene un solo problema'. Como un rayo pregunté '¿Cuál?', y me contestó: 'Se alimenta mal'.
'No hay inconveniente', respondí, 'lo llevamos a comer con los chicos de la pensión'. En ese mismo instante lo llamé y le dije que a partir de ese momento estaba habilitado a comer en el bar de la esquina. Me miró y secamente me dijo gracias.
Al mes fui a verificar cuántos chicos fueron a almorzar en el mes y en la lista no figuraba Román. Pregunté por él y me dijeron que no lo conocían.
Me acerqué a su entrenamiento y lo increpé. 'Amigo, si usted no me ayuda yo no puedo', le dije. Mirándome fijamente a la cara me respondió: 'Y si usted no me ayuda, yo tampoco'.
'¿Cuál es tu problema?', pregunté entonces. 'Tengo hermanos', contestó. 'Yo como, ¿y ellos qué?'. Me desarmó totalmente, pero rápido de reflejos le respondí: 'Tenés la comida para vos y tus hermanos'.
Así nació una relación que aún perdura.
Amigo, ya le diste mucho al fútbol en un país lleno de grises, donde vos sos blanco o negro. Llegó el momento de que no discutas más y comiences a disfrutar todo lo que le diste al fútbol. Acá, tu amigo te va a agradecer por siempre por los tiempos compartidos en los mundiales y sudamericanos.
Chau, campeón.
Gerardo Salorio."
